8/3/14

Plan lector: El vaso de agua

El vaso de agua

Aleksander Sergejevich Pushkin

Un peregrino, rendido de cansancio, llegó a las puertas de una granja.

-Por favor, -suplicó-, deme un vaso de agua.

-¡Fuera de aquí! -masculló el dueño amenazándolo con un palo-, sino quieres que te dé un golpe.
El peregrino suspiró, murmurando: -¡Eres malo!

Llegó a la segunda granja y vio a la puerta a un hombre que fumaba la pipa.

-¿Me das un vaso de agua?

-No hay en casa ni gota; perdona, hermano -le contestó, perezoso.

-¡Alabado sea Dios! -dijo el peregrino.

Pero al salir vio cómo pasaba un mozo de labranza con un gran cubo lleno de agua.

-¡Qué hombre más perezoso! -pensó.

Casi a rastras, llegó a una tercera granja. Un hombre uncía los bueyes al arado.

-¿Me das un vaso de agua? -pidió, humilde.

-Siéntate, hermano. Voy a traértelo.

Se sentó el peregrino sobre un poyo y, viendo que el hombre no regresaba pensó:

¡Sin duda se ha olvidado!
Pero al cabo de media hora lo vio volver jadeante, con un jarro lleno, hasta los bordes, de agua fresca.

-Tardé un poco, hermano, porque fui a buscar el agua a la fuente, pues la que había en casa no estaba bastante fresca.

El peregrino bebió ávidamente y, al terminar, dejó caer una lágrima en el jarro.

-¡La paz sea contigo, hermano! Un hombre me negó el agua, otro no quiso levantarse y me dejó partir sediento. Tú abandonaste tu trabajo y te has cansado por mi culpa yendo a buscar el agua fresca... ¡Que la paz sea contigo, hermano! ... ¡No sólo das, sino que... sabes dar!

Plan Lector Primaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Más información en: Carpeta Pedagógica