27/10/13

Lectura: La empatía, la llave de la bondad

La empatía, la llave de la bondad Helen Keller y Anne Sullivan

La empatía, la llave de la bondad 

“Siempre que alivies el dolor de otro ser humano, tu vida no será en vano”, escribió Helen Keller.  No hay duda de que ella entendía lo que era el sufrimiento emocional, pues a los diecinueve meses de edad, una enfermedad la dejó completamente ciega y sorda.  No obstante, una maestra compasiva, Ann Sullivan, le enseñó a leer y escribir en braille, y, más adelante, a hablar.
Ann sabía muy bien lo frustrante que era luchar contra una discapacidad física, pues ella misma estaba casi ciega.  Pero con paciencia ideó una manera de comunicarse con Helen, que consistía en “deletrear” las palabras en la mano de esta. 

La empatía de su maestra impulsó a Helen a dedicar su propia vida a ayudar a los ciegos y los sordos.  Como había tenido que esforzarse mucho para superar su discapacidad, se compadecía de quienes se encontraban en circunstancias similares y deseaba ayudarlos.

Seguramente nos hemos dado cuenta de lo sencillo que es en este mundo egoísta “cerrar la puerta de las tiernas compasiones” y pasar por alto las necesidades ajenas.  Sin embargo, es probable que también estemos al tanto de esa realidad: aunque nuestra firme intención es amarnos unos a otros, solemos pasar por alto las oportunidades de mitigar el sufrimiento de los demás. La razón tal vez sea sencillamente  que no conocemos sus necesidades.  La empatía es la llave que abre la puerta de la bondad y la compasión.

El valor de la empatía nos ayuda a recuperar el interés por las personas que nos rodean y a consolidar la relación que con cada una de ellas tenemos.

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